En el desierto del Sahara, un grupo de arqueólogos dio con una tumba de piedra de casi 55 metros de largo, construida hace más de 4000 años, que tenía en su interior un cuerpo humano casi intacto.

La estructura apareció en el desierto del Sahara y desde el primer momento llamó la atención por su forma: tiene unos brazos de piedra que se extienden hacia afuera y que le dan ese aspecto de antenas que ahora recorre el mundo. La tumba mide casi 55 metros de largo y fue levantada hace más de 4000 años. Los arqueólogos que la encontraron se toparon además con algo que pocas veces pasa: un cuerpo humano en muy buen estado dentro de la estructura, aunque todavía no está claro si era de un hombre o una mujer.

Lo que más entusiasma a los investigadores es la combinación de factores: el tamaño de la construcción, su diseño particular y la preservación del cuerpo hablan de una cultura que tenía prácticas funerarias bastante elaboradas. Para los especialistas, este tipo de hallazgos ayuda a completar el mapa de las civilizaciones que habitaron el norte de África mucho antes de lo que se suele imaginar.

El análisis de los restos y del sitio todavía está en curso, y se esperan nuevos datos en los próximos meses. Según LA NACION, el descubrimiento ya es considerado uno de los más relevantes para entender la historia antigua del Sahara.

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