Tras comenzar sus operaciones en 2004, el observatorio espacial Swift completó una misión de casi 22 años dedicada a detectar y estudiar algunos de los eventos más energéticos del universo, entre ellos los estallidos de rayos gamma, que pueden durar desde fracciones de segundo hasta varios minutos.
A lo largo de su recorrido, la nave también permitió analizar supernovas, galaxias activas y objetos del sistema solar, y sus observaciones contribuyeron a cerca de 7.000 trabajos científicos publicados hasta la fecha.
La NASA confirmó que el observatorio dejó de realizar observaciones científicas y que su reingreso a la atmósfera está previsto para las próximas semanas, aunque los datos recopilados durante su funcionamiento seguirán siendo una fuente de información para nuevos descubrimientos.








