Francisco Iñareta, portavoz de Idealista, cuestionó duramente las medidas oficiales sobre vivienda, mientras Maricarmen, una jubilada desalojada después de 70 años en su casa, se volvió la imagen más fuerte de las manifestaciones por la crisis habitacional.
La crisis de vivienda encontró su cara más humana en Maricarmen, una jubilada de 87 años a la que desalojaron del lugar donde había vivido los últimos 70 años de su vida. Su historia corrió rápido entre los que salieron a manifestarse y terminó siendo mucho más elocuente que cualquier argumento técnico o político. Nadie tuvo que explicar demasiado: la imagen de esta mujer mayor sin su casa lo decía todo.
En paralelo, Francisco Iñareta, portavoz de Idealista, salió a decir en voz alta lo que muchos en el sector venían murmurando: los decretos que presentaron las autoridades para responder a la crisis demostraron que hay una brecha enorme entre quienes toman decisiones y lo que vive la gente. «Los decretos que se presentaron demostraron lo alejados que están nuestros gobernantes de la realidad», afirmó sin rodeos.
Las palabras de Iñareta y la historia de Maricarmen se combinaron para mantener el tema en el tope de la agenda, con una presión social que no parece ceder hasta que aparezcan respuestas concretas. Según LA NACION, el caso de la jubilada terminó siendo el punto de quiebre que le dio visibilidad masiva a un reclamo que venía creciendo hace rato.








