Mariela, cordobesa y ex docente, se mudó a Italia en 2022 siguiendo los pasos de sus hijos y enfrentó un proceso de cambio de identidad al dejar atrás su rol de profesora para empezar desde cero en otro país.

Cuando los hijos de Mariela decidieron irse a Italia, ella no los quiso seguir de inmediato, pero la idea se le fue metiendo sola. En 2022, con todo lo que eso implica —trámites, despedidas, incertidumbre—, la cordobesa tomó la decisión y cruzó el Atlántico para instalarse en Italia y ver qué pasaba. Lo que encontró fue mucho más de lo que esperaba, pero también mucho más difícil.

El golpe más fuerte no vino de afuera sino de adentro. En Córdoba, Mariela era ‘la profe’: la reconocían, la llamaban así en el barrio, en la escuela, en todos lados. En Italia ese título no existía más. Era simplemente una persona más que llegaba a empezar de nuevo, y eso la obligó a preguntarse quién era sin ese rol. Ella misma lo definió como un movimiento de identidad, un proceso de reconstruirse desde cero.

Su testimonio refleja algo que viven muchos argentinos que emigran: la parte más dura no siempre es adaptarse al nuevo país, sino soltarse del que dejaron. Según LA NACION, Mariela hoy rescata esa experiencia como algo que la cambió para bien, aunque reconoce que el camino fue duro.

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