El 30 de marzo de 1996 comenzó el motín de Sierra Chica, uno de los eventos más graves en la historia de las cárceles argentinas, que se prolongó durante ocho días en la Unidad Penal N°2 de Olavarría.
El motín provocó incidentes violentos que dejaron al menos ocho fallecidos, aunque nunca se confirmó el número exacto de víctimas. Los hechos pusieron en evidencia la magnitud de los problemas de seguridad y organización dentro del sistema penitenciario.
Durante la crisis, una jueza estuvo presente en el penal mientras se desarrollaban las negociaciones, lo que reflejó la complejidad y el riesgo de la situación.
Este episodio puso en relieve las falencias estructurales del sistema carcelario de la provincia de Buenos Aires y generó un fuerte debate sobre la necesidad de reformas y mejoras en la gestión de los penales.
Treinta años después, el motín de Sierra Chica sigue siendo un hito en la historia penitenciaria del país, recordado como un momento de gran descontrol y un llamado a revisar la seguridad y administración de las cárceles.







