Ludovico Di Santo abrió una charla sobre su infancia y recordó cómo fue crecer con un nombre poco habitual. En diálogo con Mario Pergolini, contó que durante sus primeros años de escuela recibió numerosas cargadas y apodos por llamarse Ludovico.
El actor aseguró que nunca cuestionó la elección de sus padres y que, de hecho, siempre le gustó su nombre. También explicó que esas experiencias hicieron que desarrollara herramientas para no pasar desapercibido y enfrentar las situaciones de burla.
Esa mirada también estuvo presente cuando eligió el nombre de su hijo. Di Santo llamó Filipo al niño y, ante la broma de sus compañeros de programa, defendió su decisión con humor: “Forja el carácter, señores”.








