Idaho condenó a Malin Hasan a morir fusilado, una decisión que convierte a este caso en la primera ejecución pública de ese tipo en décadas y reaviva el debate sobre la pena de muerte en Estados Unidos.
Durante años, la inyección letal fue el método elegido por varios estados de EE.UU. para llevar a cabo ejecuciones, con el argumento de que era menos doloroso. Pero una serie de casos en los que el procedimiento falló y generó sufrimiento evidente en los condenados terminó por hacer temblar esa justificación. En ese contexto, Idaho decidió cambiar de camino y apostar por el fusilamiento. El primero en enfrentarse a ese método es Malin Hasan.
El caso de Hasan no es solo el de un hombre condenado: es una señal de hacia dónde puede ir la política de ejecuciones en Estados Unidos. El fusilamiento era algo que parecía quedado en el pasado, y verlo volver en pleno siglo XXI sorprendió a más de uno, tanto dentro como fuera del país. Las reacciones internacionales no se hicieron esperar y varios sectores calificaron la decisión como un retroceso.
El debate sobre si la pena de muerte es aceptable —y de qué manera se aplica— está lejos de cerrarse en EE.UU. Cada nuevo caso lo vuelve a poner sobre la mesa, y el de Idaho no es la excepción. Según Clarín, esta ejecución podría marcar un antes y un después en cómo el país enfrenta esta cuestión en los próximos años.








