Estados Unidos estuvo a punto de interceptar un buque chino en Oriente Medio después de que un sistema de inteligencia artificial produjera un reporte incorrecto que lo señalaba como portador de material nuclear.

El episodio, que pudo haber terminado en un choque diplomático o algo peor, empezó con un reporte de inteligencia artificial que nadie verificó bien antes de actuar. El sistema indicó que un barco chino en Oriente Medio cargaba material nuclear, y eso fue suficiente para que las fuerzas de Estados Unidos se pusieran en modo de alerta total y consideraran abordarlo. El problema: la información era falsa de principio a fin.

La situación se frenó a tiempo, pero el margen fue estrecho. Si la interceptación se hubiera concretado, las consecuencias entre Estados Unidos y China podrían haber sido muy difíciles de manejar, más en una región donde cualquier movimiento se mira con lupa.

El caso pone sobre la mesa algo que muchos ya venían advirtiendo: usar inteligencia artificial para tomar decisiones en contextos militares, sin filtros ni controles adecuados, es jugarse una apuesta muy arriesgada. Según Clarín, el incidente quedó como un ejemplo concreto de los riesgos reales que trae la falta de regulación en el uso de estas tecnologías.

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