Entre el 30% y 40% de las personas tiene obstrucción nasal, una condición que puede interferir con la respiración durante la noche, favorecer ronquidos, apnea del sueño y causar cansancio al despertar.
La nariz no solo permite que el aire llegue a los pulmones, sino que también lo filtra, calienta y humedece antes de que ingrese al sistema respiratorio. Cuando esta función se ve alterada por obstrucción nasal, muchas personas no lo relacionan con síntomas como sueño superficial, fatiga diurna o respiración por la boca. La Dra. Ana Cofré, especialista en Otorrinolaringología, explica que cuando la respiración nasal falla, el cuerpo recurre a la vía oral, menos eficiente y con efectos negativos sobre el descanso.
Respirar por la boca durante la noche puede hacer que la lengua bloquee parcialmente la garganta, provocando ronquidos o incluso episodios de apnea del sueño, donde la respiración se interrumpe momentáneamente. Esto fragmenta el sueño y reduce su calidad, afectando el rendimiento físico y mental durante el día. Una prueba simple para detectar problemas es intentar respirar solo por la nariz con la boca cerrada durante un minuto; si se necesita abrir la boca o el aire no fluye, puede existir obstrucción nasal.
Entre las causas más frecuentes de congestión persistente están la desviación del tabique nasal, hipertrofia de cornetes, pólipos nasales y alergias respiratorias. La desviación del tabique es común y puede dificultar la respiración, causar infecciones sinusales repetidas y ronquidos. Cuando afecta la calidad de vida, existen tratamientos médicos y quirúrgicos, como la septoplastia videoendoscópica, que corrigen la posición del tabique y mejoran la respiración y el descanso nocturno.
El problema también puede comenzar en la infancia. La respiración oral prolongada puede alterar el desarrollo facial y dental, provocar apiñamiento dental y predisponer a dificultades respiratorias en la adultez. Por eso, ante signos como ronquidos, respiración bucal persistente o dificultad nasal, se recomienda una evaluación temprana. Detectar y tratar la obstrucción nasal no solo mejora el sueño, sino que también asegura que el aire llegue en óptimas condiciones a los pulmones, beneficiando la salud general del sistema respiratorio.








