El regreso a las aulas es una oportunidad para reforzar la salud integral de niños y adolescentes, destacando controles médicos al día, vacunación completa, hábitos saludables y el apto físico escolar.
Los especialistas señalan que el control de salud escolar permite evaluar crecimiento, desarrollo, estado nutricional y detectar a tiempo problemas visuales, auditivos o posturales que afecten el rendimiento. Además, es el momento de actualizar antecedentes médicos y el esquema de vacunación obligatorio, especialmente antes del ingreso a primer grado o en la preadolescencia, en un contexto de baja cobertura de inmunizaciones.
La alimentación, la actividad física y la protección frente a sol, mosquitos y pantallas también forman parte del cuidado integral. Un desayuno completo, viandas equilibradas, control del peso de la mochila y límites de exposición digital favorecen la concentración, la memoria y la regulación emocional de los estudiantes.
El apto físico escolar, recalcan los pediatras, no debe considerarse un trámite administrativo. Incluye examen clínico integral, control de peso y talla, auscultación cardíaca y respiratoria, y, en muchos casos, estudios complementarios como el electrocardiograma. Este seguimiento es clave en cada etapa de crecimiento para detectar condiciones que podrían pasar desapercibidas y garantizar la seguridad en la actividad física escolar.
Finalmente, el acompañamiento familiar y la comunicación con la escuela fortalecen el entorno saludable. Revisar vacunación, mantener rutinas, fomentar el juego libre y la actividad diaria y priorizar controles médicos actualizados son medidas esenciales para iniciar el ciclo escolar con la salud de los niños como prioridad.








