El descubrimiento de un documento consular de 1920 en Buenos Aires reavivó la discusión sobre el origen de Carlos Gardel, inclinando la balanza hacia la hipótesis uruguaya, aunque la controversia sigue abierta.
El acta, presentada por la Comisión Gardel Rioplatense, corresponde a un trámite realizado el 8 de octubre de 1920 ante el Consulado de Uruguay en Buenos Aires. En él, Gardel declara haber nacido el 11 de diciembre de 1887 en Tacuarembó, hijo de Carlos y María Gardel, ambos uruguayos fallecidos en ese momento. El registro lo identifica como artista, domiciliado en Rodríguez Peña 451, y fue firmado con testigos, entre ellos José Razzano, su socio artístico y representante.
Para la Comisión, el documento refuerza la hipótesis uruguaya, aunque reconoce que Gardel utilizó también documentación que lo definía como argentino naturalizado, una práctica habitual en la época. Investigaciones previas indican que cursó su primer grado en Montevideo entre 1891 y 1893, y en entrevistas de 1933 se definió públicamente como uruguayo. Incluso en 1935, al tramitar su cédula de identidad venezolana, declaró haber nacido en Uruguay, pese a haber adquirido la nacionalidad argentina posteriormente.
Historiadores advierten que los registros reflejan un entramado complejo, con reinscripciones y declaraciones tardías vinculadas a su carrera internacional. Por ello, aunque el acta de 1920 es un elemento significativo, no cierra de manera definitiva el debate sobre el mito y la historia cultural del Río de la Plata.








