Jonathan Kovalivker, el titular de Suizo Argentina, actualmente se encuentra en el ojo de la tormenta gracias al escándalo conocido como el “Coima Gate” de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Su figura concentra sospechas en torno a contratos públicos por montos exorbitantes, mientras su estilo de vida ostentoso revela un gusto marcado por los autos deportivos y las propiedades exclusivas.

Un repaso por la historia del polémico laboratorio

Lo que comenzó como una droguería de perfil bajo se transformó en un holding con múltiples negocios. Jonathan, junto a su padre Eduardo y su hermano Emmanuel, expandieron Suizo Argentina hacia la logística farmacéutica, la construcción, la organización de eventos y hasta la venta de autos de alta gama.

En apenas un año, la facturación del grupo pasó de 3.898 millones de pesos en 2024 a más de 108.299 millones en 2025. El contrato más significativo fue firmado en marzo de este año con el Ministerio de Salud, por más de 78.267 millones de pesos. A ello se suman convenios con el Hospital Posadas, la Policía Federal y el Ejército.

El patrimonio de los Kovalivker incluye mansiones en Nordelta y una emblemática chacra en La Barra, Punta del Este, conocida como “Granaderos”. A esa vida de opulencia se suma la pasión por los autos de lujo. Eduardo colecciona Ferraris clásicas y modernas, mientras Jonathan es dueño de varios Porsches deportivos, como el 911 GT3 RS y el GT2 RS, con los que compite en la Porsche GT3 Cup Trophy.

El escándalo que lo rodea

El nombre de Suizo Argentina quedó en el centro de la tormenta tras los audios del ex titular de ANDIS, Diego Spagnuolo, que apuntan a la droguería como parte de un esquema de sobornos: “La gente de la Suizo llama a los proveedores y les dice: ‘escuchame, no va más el 5, vas a tener que poner el 8. Lo traés a la Suizo y nosotros lo subimos a Presidencia’”.

La investigación judicial encontró pruebas que aumentan las sospechas. En la casa de Emmanuel Kovalivker se hallaron 266 mil dólares y 7 millones de pesos en sobres, además de su celular y pasaporte. Jonathan, en cambio, no fue localizado durante los allanamientos y se constató que había vaciado su caja fuerte poco antes.

Días más tarde, Jonathan Kovalivker se presentó voluntariamente ante la Justicia en Comodoro Py. Entregó su teléfono celular, aunque sin brindar la clave de acceso. Actualmente enfrenta cargos por presunta estafa, asociación ilícita y cohecho, mientras los investigadores intentan dilucidar los vínculos políticos detrás de sus negocios y el meteórico crecimiento de su empresa.

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