El 14 de junio se conmemora el Día Mundial del Donante de Sangre, una jornada para reconocer a quienes donan voluntariamente y concientizar sobre la importancia de garantizar sangre disponible para todos los pacientes que la necesitan.

La sangre no puede fabricarse artificialmente, por lo que la participación activa y solidaria de la comunidad es clave para asegurar el derecho a la salud. En Argentina, más del 55% de las donaciones provienen de voluntarios que, con su generosidad, permiten que profesionales de la salud realicen tratamientos, cirugías y procedimientos que salvan miles de vidas anualmente.

Pablo Camino, especialista en hemoterapia, destaca que los “brazos solidarios” son la única fuente para contar con este recurso vital. Además, enfatiza la necesidad de que la donación deje de verse como una reposición y se consolide como un hábito cultural, lo que garantizará la calidad y disponibilidad de sangre en los momentos de necesidad, generando un círculo virtuoso en la salud pública.

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