El mandatario ucraniano Volodimir Zelensky respondió con un no rotundo a la exigencia de Donald Trump de que deje el cargo, en un momento en que Ucrania profundizaba sus ataques dentro de Rusia.
La tensión entre Kiev y Washington subió de tono después de que Trump planteara que un cambio en la conducción de Ucrania podría ser necesario para llegar a un acuerdo con Moscú. Zelensky no lo dejó pasar y salió a aclarar que no tiene ninguna intención de renunciar, cuestionando además que alguien externo pueda imponer condiciones sobre quién debe gobernar su país.
Lo llamativo es que todo esto ocurrió mientras Ucrania ampliaba sus ataques contra infraestructura en el interior de Rusia. Lejos de frenar la actividad militar, Kiev siguió adelante con su campaña, lo que muestra que Zelensky no está dispuesto a ceder terreno ni en las negociaciones ni en el frente de combate.
El enfrentamiento verbal entre Zelensky y Trump complica aún más el panorama para cualquier salida diplomática al conflicto, y genera incertidumbre sobre el futuro del apoyo norteamericano a Ucrania en los próximos meses. Según LA NACION, el cruce se dio en simultáneo con la expansión de la campaña ucraniana contra puntos clave dentro del territorio ruso.








