La estancia Las Charas, con cien años de historia en la Península de Valdés, Chubut, abrió sus puertas al turismo con avistajes de ballenas desde la playa, circuitos de trekking y recorridas por su casco histórico.

Si querés ver ballenas sin subir a un barco y rodeado de naturaleza casi sin tocar, Las Charas puede ser la opción. Esta estancia de la Península de Valdés, en Chubut, que fue fundada en 1924, se abrió al turismo con una propuesta que incluye tres actividades principales: avistajes de ballenas francas australes desde la playa, circuitos de trekking por el campo y visitas guiadas al casco histórico del establecimiento.

La Península de Valdés es Patrimonio Natural de la Humanidad desde 1999 y uno de los mejores lugares del mundo para ver ballenas. Cada año, entre junio y diciembre, las ballenas francas australes llegan a reproducirse y criar a sus ballenatos en las aguas del Golfo Nuevo y el Golfo San José. Lo que suma Las Charas es la posibilidad de vivir esa experiencia desde tierra firme, en un predio privado con historia y sin la aglomeración de los puntos turísticos más conocidos de la zona.

La estancia se transforma así en un destino que combina naturaleza, aventura y patrimonio en un mismo lugar. Con más de cien años encima, Las Charas encontró en el turismo una manera de renovarse sin perder su identidad. Según LA NACION, la propuesta ya está disponible para quienes quieran visitar uno de los rincones más especiales de la Patagonia.

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