La tarta combina una base de masa con un relleno cremoso preparado con calabaza, huevos, crema y provoleta. La receta requiere unos 40 minutos entre preparación y cocción y rinde aproximadamente seis porciones.
La clave está en escurrir el puré de calabaza durante unos minutos para retirar el exceso de líquido y evitar que la masa quede húmeda. Por otro lado, se rehoga la cebolla y luego se mezcla con la calabaza, los huevos, la crema y los condimentos.
El relleno se coloca sobre la masa y se cubre con el resto de la provoleta. La tarta se cocina durante unos 25 minutos a 200 grados, hasta que la masa quede dorada y el queso gratinado.








