En el marco del Día Mundial de la Enfermedad de Kawasaki se busca visibilizar esta patología poco frecuente y brindar apoyo a los pacientes y a sus familias. La enfermedad afecta principalmente a niños menores de 5 años y es difícil de diagnosticar, ya que no existe una prueba específica que la confirme.

La enfermedad de Kawasaki provoca inflamación de los vasos sanguíneos de tamaño pequeño y mediano, lo que puede afectar diversos órganos y sistemas del cuerpo. La complicación más grave ocurre cuando se inflaman las arterias del corazón, aumentando el riesgo de problemas cardiacos duraderos si no se trata a tiempo.

El diagnóstico suele ser complejo porque sus síntomas son similares a los de otras enfermedades infantiles. Los médicos lo realizan a partir de la observación clínica, descartando otras patologías y basándose en su experiencia y conocimiento. Esto hace que la detección temprana sea fundamental para un tratamiento eficaz.

Entre los signos más comunes se incluyen fiebre alta durante varios días, inflamación de manos y pies con descamación de la piel, enrojecimiento de ojos y lengua, y ganglios linfáticos inflamados. La enfermedad también puede afectar las membranas mucosas de la boca, nariz, ojos y garganta, por lo que a veces se la llama síndrome de los ganglios linfáticos mucocutáneos.

Es importante acudir al médico si la fiebre persiste más de tres días o si aparecen varios de los síntomas característicos. Otros posibles signos incluyen dolor abdominal, vómitos, diarrea, inquietud o dolor en las articulaciones. Con un tratamiento oportuno, la mayoría de los niños se recupera sin secuelas, reduciendo significativamente el riesgo de complicaciones cardiacas.

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