La Justicia argentina investiga movimientos financieros sospechosos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que involucran a su presidente, Claudio “Chiqui” Tapia, y su círculo cercano.
El caso se centra en Tourprodenter LLC, sociedad estadounidense que desde 2021 posee un contrato de exclusividad con la AFA para gestionar sponsoreo, eventos y explotación comercial de la marca. La investigación indica que esta empresa habría servido para desviar dinero hacia cuentas de terceros, quedándose además con una comisión del 30% de los acuerdos.
Entre los beneficiarios se encuentran:
- Soagu Services LLC: recibió más de USD 10 millones; vinculada a Javier Alejandro Ojeda Jara, residente en Bariloche, sin antecedentes empresariales.
- Marmasch LLC: ligada a Mariela Marisa Schmalz, pareja de Ojeda Jara; recibió casi USD 8,5 millones a través de distintas transferencias desde varias cuentas de Tourprodenter.
- Velp LLC y Velpasalt LLC: vinculadas a Verónica Inés López y Roberto Salice, con transferencias de USD 3 millones y USD 14,7 millones respectivamente.
Además, se detectaron pagos a empresas dedicadas a yachting y vuelos privados, por más de USD 512.000 en el período 2024-2025, a compañías como CCYACHTING LLC y Charter Dreams Yacht Services. También se realizaron transferencias millonarias a proveedores de aeronaves y servicios de aviación: Insured Aircraft Title Service (USD 6 millones), PLS Logistic LLC (USD 4,3 millones), VSL Aerospace, Pratt & Whitney, Gestair Aviation, Jet Support Services y Gulfstream Aerospace. Los movimientos incluyen adquisición de repuestos y al menos un avión en Estados Unidos.
La investigación surgió a partir de un pedido de información de la Justicia de EE. UU. (discovery), motivado por la denuncia de Guillermo Tofoni, empresario desplazado de la organización de partidos amistosos de la Selección. Según Tofoni, tras la consagración de Argentina en Qatar, se habrían reestructurado los contratos para desviar fondos hacia empresas fantasmas y beneficiarios opacos.
En resumen, la Justicia analiza un esquema financiero complejo que mezcla transferencias internacionales, empresas sin actividad, gastos en lujos y la posible apropiación indebida de fondos de la AFA, con la participación de figuras cercanas a la dirigencia del fútbol argentino.








