El árbol de Navidad no solo decoran el hogar, también simbolizan deseos y energías para el año que comienza: amor, abundancia, unión y éxito pueden invocarse mediante elementos tradicionales cuyo significado se mantiene vivo en distintas culturas.
El armado del árbol, que suele realizarse el 8 de diciembre, permite incorporar adornos asociados a diferentes intenciones. Una barrita de canela con cinta roja se utiliza para atraer amor y prosperidad, mientras que el muérdago simboliza unión, felicidad y purificación del hogar. Las esferas, en tanto, representan la alegría y la abundancia, y tienen raíces en antiguas prácticas en las que las manzanas se colgaban en árboles sagrados como ofrenda a la fertilidad.
Las campanas, presentes en casi todos los árboles, simbolizan el mensaje de alegría que trae la Navidad, y las piñas representan esperanza e inmortalidad, por lo que se las emplea tanto en árboles como en coronas. Las luces, ya sean blancas o de colores, remiten al momento en que, según la tradición, la Virgen alumbró el nacimiento de Jesús con una vela, motivo por el cual hoy son el elemento más llamativo y emotivo de la decoración.
Existen además adornos que no pueden faltar cuando se buscan energías positivas para el nuevo año. La estrella o cometa en la punta recuerda a la Estrella de Belén y simboliza guía y esperanza; las siete campanitas anuncian alegrías; una bolsita de arroz atrae abundancia; el ajo macho protege; y la llave abre nuevos caminos en todos los planos de la vida.
Otros elementos, como el pez, las intenciones escritas en papel, los anillos unidos, las monedas de chocolate o los angelitos, refuerzan deseos de prosperidad, amor, salud y protección. Integrar estos adornos en el árbol convierte la decoración en un ritual lleno de simbolismo que, más allá de la creencia, invita a conectarse con los buenos propósitos y la esperanza que renacen con cada Navidad.








