Cada vez que una vacuna fabricada en Argentina cruza una frontera, también lo hace nuestro prestigio.
En un escenario global donde la confianza en los productos sanitarios es determinante, que Canadá —uno de los países con mayores exigencias regulatorias— haya elegido a Biogénesis Bagó para desarrollar su banco de vacunas contra la fiebre aftosa no es un hecho menor. Es una validación del talento y la capacidad instalada que tiene Argentina.
Biogénesis Bagó lleva más de 70 años produciendo vacunas y exportando a más de 40 países. Su planta en Garín, provincia de Buenos Aires, está habilitada por organismos sanitarios de primer nivel como la CFIA (Agencia de Inspección de Alimentos de Canadá) y la OMSA. Esa infraestructura no solo abastece al mercado interno, sino que posiciona al país como actor clave en la sanidad animal global.
Este nuevo contrato con Canadá confirma que hay empresas argentinas que representan al país con excelencia y responsabilidad. En tiempos de incertidumbre y subestimación de lo nacional, Biogénesis demuestra que es posible generar valor agregado, empleo calificado y reconocimiento internacional desde nuestras propias fronteras.








